La Fe


La Fe


La Fe es un elemento vibratorio inherente a vuestras células y debe ser despertado y dinamizado en vuestro mundo tridimensional. Pertenece a un nivel de sutilización mayor al que os encontráis ahora y es la fe, la que permite que ocurra la transmutación celular.

Es un elemento luminoso sutil, proyección de energías suprafísicas, que promueve la relación entre la vibración material y la inmaterial. Esto es importante para la transmutación de los centros inferiores y de los componentes cerebrales que, en los individuos rescatables, tienen sus energías elevadas. Las células del cerebro deben despertar en sí mismas la Fe, pues sólo así podrán captar y transmitir a las demás –a través de la red nerviosa física y sutil– el espíritu y la fuerza de la trascendencia.


En los momentos de prueba y en aquellos en los cuales vuestros cuerpos son atacados por fuerzas retrógradas, ese elemento luminiscente es la base de sustentación para que las células no sean dominadas por las mencionadas fuerzas y para que dichas células se mantengan coligadas con el nivel superior y se eleven a través de la aspiración. El rescate de los cuerpos no es posible si la Fe no está presente, al menos en cierta medida.

La Fe es el puente que une las márgenes del Gran Río. Es la llave que os lleva al reino que os espera. Aquietaos. Abríos a la Fe, pura y simplemente y dejaos impregnar por ella. No debéis esperar que vuestros hermanos despierten para realidades que os están siendo mostradas. Tendréis que considerar que esta humanidad pasó por una caída y sólo una parte de ella es la que ahora se regenera y será rescatada. Además de esto, las células cerebrales de muchos rescatables están entorpecidas por la densidad material de sus pensamientos y de sus deseos, y reaccionan mecánicamente a los impulsos que reciben del medio ambiente, aceptándolos.

No olvidéis que la mentira, la falsedad y el engaño premeditado son insertados en el hombre por las fuerzas degenerativas. Aquellos de vosotros que pactan con esas acciones están ingresando en el camino de la desintegración.

Extraído del libro "Hora del Rescate" - Trigueirinho - Editorial Pensamiento - Páginas 76 y 77


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